Lenguaje machista: el “coño” y los “cojones”.

El machismo está constantemente presente en nuestra sociedad, hace acto de presencia donde menos nos los esperamos: en televisión, en la publicidad, en la prensa, en ciertos comentarios de políticos, en las escuelas… Pero, sobretodo está presente en nuestro lenguaje habitual.
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Vamos a poner varios ejemplos:

Cuando alguien usa la expresión:
“Me ha salido de cojones” lo hace para expresar que algo le ha salido muy muy bien, mejor imposible. Por tanto la mente asocia el término “cojones” con algo bueno, algo genial, algo deseable.

Por otro lado, cuando alguien utiliza la expresión:
“Esto es un coñazo” lo hace para remarcar que algo no vale la pena, es insignificante, no merece siquiera atención, es una pérdida de tiempo o es algo que cansa, fácil de aborrecer, una cosa no deseable. De esta forma se otorga al término “coño” un significado negativo, como si los genitales femeninos fuesen algo malo, algo rechazable y repudiable.

Cuando una cosa te resulta mejor de lo esperado la gente dice “cojonudo”.

“España ha ganado el mundial.”
“¡Cojonudo!”

En cambio cuando nos viene por sorpresa una noticia muy desagradable, decimos “¡Coño!”

“La reparación se sale del presupuesto, costará unos 7000 €”
(Con sorpresa) “¡Coño!”

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Por tanto nuestro subconciente recibe informaciones tipo: “el coño” es malo, es desagradable, es indeseable y da miedo, mientras que los cojones son deseables, buenos, queridos…. En resumidas cuentas:
Mujer= Malo versus Hombre= Bueno

¿Y qué decir del montón de expresiones que asocian el poder con el atributo sexual masculino?
“Aquí mando yo que para éso tengo cojones”, “Tienes que hacerlo, con 2 cojones”,
Cuando un hombre tiene carácter decimos: “vaya parde huevos tiene ese tío”.
Por contra cuando una mujer tiene carácter y lo demuestra, mucha gente dice: “Esta tía está mal follada”.

Cojones= Poder versus Coño= Sumisión

La lucha por un cambio en las relaciones de género debe empezar por nosotr@s mism@s y, por qué no, por el lenguaje que usamos. Para equilibrar este hábito machista, no estaría de más empezar a cambiar nuestras costumbres del lenguaje cotidiano del día a día. Medio en broma, medio en serio sería conveniente empezar a utilizar expresiones que relacionen los genitales femeninos con poder:

“Fulanita a llegado a directora de márqueting, ¡vaya coño tiene!”.
“Menganita ha conseguido aumentar la producción, ¡con un par de ovarios!”.
“ Tal señora ha puesto a sus empleados en su sitio, ¡menudo par de tetas gasta!”.

Yo intento utilizar este tipo de expresiones siempre que tengo ocasión. Las pocas veces que alguien intenta corregirme con el típico “no se dice así”, con gracia y sin perder la sonrisa argumento: “¿Y por qué no? El mérito se lo ha ganado una mujer, por tanto se debe decir “ovarios”, “coño” o “tetas” y nada más”. Opino que debemos, con toda la simpatía del mundo, resaltar los atributos femeninos como algo a ser valorado y apreciado.

El sistema patriarcal es muy astuto y sabe que difícilmente las mujeres van a tomar el poder mientras confíen poco en ellas mismas. Y la mejor manera de menguar la autoestima femenina es a través del lenguaje y las expresiones cotidianas. Cuando una mujer tiene mal concepto sobre su cuerpo, termina por tener poca confianza en sí misma. Recordemos el caso de Ananda Marchildon.

"Yo tengo coño, yo pongo las normas".

“Yo tengo coño, por tanto yo pongo las normas”. Algún día identificaremos mujer y poder.


Lo bueno es que la propia naturaleza da el poder a la mujer: tod@s hemos salido de un “coño” y tod@s hemos mamado de unas tetas o de la leche producida por ellas.
Por ejemplo: utilizando medios de reproducción asistida relativamente sencillos puede nacer una niña a partir de 2 mujeres (fecundando un óvulo con material genético previamente extraído de otro óvulo); en cambio es IMPOSIBLE que a partir de 2 hombres pueda nacer nada. La propia naturaleza, por tanto, nos muestra el camino: “el poder lo debe tener la mujer”, esto es un hecho y, tarde o temprano, así va a ser. Pero nosotr@s tenemos posibilidad de acelerar el proceso, y la mejor forma de empezar es a través de la conquista del lenguaje cotidiano.

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Acerca de ardillanegra

Puede parecer una locura enfrentarse al sistema. Pero, tal y como están las cosas, la locura es no hacerlo.
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3 respuestas a Lenguaje machista: el “coño” y los “cojones”.

  1. Pingback: 6 febrero, Día Mundial contra mutilación genital femenina | Ardillanegra

  2. Indignado #1 dijo:

    ¿Esto es una broma? El entorno en el que vives no es machista, eres tú la que creas conflicto en pos del hembrismo, ¡Que vergüenza!

    • ardillanegra dijo:

      ¿Que no vivimos en un entorno machista?
      Te propongo un ejercicio, mira las 35 empresas españolas que cotizan en Borsa, el famoso IBEX-35, y busca cuántos hombres y cuántas mujeres hay en los equipos directivos. Mira los parlamentos nacionales y autonómicos del país y lo mismo, compara la presencia femenina con la masculina. Después compara cuánto tiempo y recursos dedican las televisiones y la prensa en general al fútbol masculino y al femenino y por extensión a todos los deportes. Infórmate de cuantas empresas continúan aplicando la discriminación salarial entre hombres y mujeres, etc, etc, etc….
      En fin, no hay más ciego que quien no quiere ver y la AUTÉNTICA VERGÜENZA es querer confundir y falsear la realidad, éso es típico de sinvergüenzas y descarados.

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